Cualquier día es bueno para sentarse en una plaza y ver el verde del césped o un árbol, tumbarse en un sillón, colchón, tirarse como se dice sin siquiera ocuparse en pensar algo. La idea es tratar de evitar movimientos y detenerse a percibir aquello que siempre interactua pero no logra su objetivo.
Quienes piensan que el silbido de un ave o la brisa en la cara no afecta ni mas ni menos, también tienen toda la razón; quienes dicen que cualquier día es bueno para hacer nada se equivoca porque mientras se tenga energía para pensar o disponerse a ello es obligatorio vivir y eso difiere de la nada en un todo. El el barrio de Belgrano de la Ciudad de Buenos Aires y en un esquina que te permiten ingresar y pasear, puedes detenerte un momento o sentarte o ser parte de un microclima donde quizá un silbido o el sonido de la fuente o una vidriera o el perfume de las flores te permitan percibir y afectarte. Bien.
