Para disfrutar de los sencillo se necesita cierta altura y partiendo de esta idea y quizá, sin entender bien la consigna; buscar una terraza en lo mas alto parecía ser lo mas conveniente. Séneca fue quien dijo que no es blando el camino al cielo y el concreto de uno de los edificios mas altos de la ciudad de manera muy básica lo certificaron.
Desde la base se podía ver el cielo, sin nubes, sin interrupciones, enorme y en el último nivel de la construcción, la posibilidad de asomarse y ver hacia abajo era la oportunidad de ver la acción y la complejidad de las cosas. No obstante ello, estando allí arriba -tan arriba- las ganas de ver mas arriba confirmaron aquello que Honoré de Balzac reflexionó acerca de que lo sencillo es verdaderamente grande.
